SOBRE

portrait-gil-lopez-espina
portrait-gil-lopez-espina

"Lanza tu espíritu hacia el viento y míralo girar en éxtasis. Aunque sea inusual la dirección que puede tomar, te sorprenderá ver cómo siempre da vueltas para reunirse con la mano que le dio la libertad"

(Lopez-Espina, 2013)

TENGA EN CUENTA: Esta página es para divulgar la historia de mi vida, esos interesados en saber mis logros profesionales, por favor visiten la página 'HONORES.'

MUCHO TIEMPO ATRÁS

A la impresionable edad de cuatro años, mis padres me llevaron al famoso Circo Ringling Brothers cuando estaba de gira por mi Cuba natal. Según la historia la historia relatada por mis padres, tan pronto como llegamos a casa comencé a dibujar un elefante del circo. “Gilbertico”, como me llamaban amorosamente, fue instantáneamente proclamado un “artista." Es poco lo que recuerdo de aquellos primeros años, excepto jugar con amigos, ir a la playa y algunos eventos notables. Uno de mis recuerdos más vívidos ocurrió antes de los once años. Poco después de que Fidel Castro se apoderara de la isla y la convirtiera en un estado comunista, las estaciones de televisión comenzaron a transmitir diariamente en vivo los pelotones de fusilamiento que disparaban contra ex funcionarios del gobierno. La violencia bárbara destrozó mi inocencia y dio lugar a un miedo que nunca había conocido.


Como era de esperar de cualquier persona que sepa entre el bien y el mal, mis padres percibieron el peligro obvio enfrentando sus hijos. Sin otra solución viable a su disposición, acordaron llevarnos a mi hermana mas joven y a mí fuera de Cuba. Su decisión era una que ningún otro ser humano debería verse obligado a tomar. Mi hermana mayor, todavía una adolescente, se acababa de casar y su esposo de 21 años, estaba en la edad militar, lo que significaba que no lo dejarían salir de la isla. Básicamente, tuvieron que abandonar uno de sus hijos para proteger a los otros dos. Igualmente devastador, todo lo que poseían tendría que ser entregado al gobierno.


Esperamos aproximadamente un año para que nos concedieran el permiso oficial para partir. Durante este tiempo, mis padres no me permitieron ir a la escuela para evitar que el régimen comunista me lavara el cerebro, un proceso que se inició de inmediato en todas las instituciones educativas. El día que nos fuimos para los Estados Unidos también está grabado profundamente en mi mente. No fue solo ver a mi padre entregar las llaves de nuestro veiculo a las autoridades del aeropuerto, sino también, ver a un cruel guardia armado sacar un miserable centavo del bolsillo de mis pantalones. Aunque en ese momento no sabía por qué escoltaron a mi madre y a mi hermana a una habitación lateral, más tarde descubrí que las registraron sin ropa y les revisaron los orificios con un guante de goma en busca de joyas ocultas o algo de valor. Lo único que pudimos sacar del país fueron dos mudas de ropa y un par de zapatos—nada mas!


La mudanza a otro país con una cultura y un idioma desconocido fue bastante aterrador, pero el concepto fue intrigante. Primero vivimos en Miami, como lo hicieron la mayoría de los refugiados cubanos durante ese tiempo. El gobierno de los Estados Unidos fue absolutamente maravilloso al encontrarnos un lugar para vivir y al proporcionar el excedente de alimentos del ejército. Como el apartamento apenas estaba amueblado, salíamos de noche a buscar en la basura del vecindario cualquier cosa que pudiéramos usar. Algunas noches tuvimos mucha suerte, sintiéndonos como si fuera Navidad. Recuerdo haber dormido en un sofá de tres cojines muy redondo y tan duro que nadie pudiera imaginar. Cada mañana, los fuertes dolores de espalda me hacían sentir como si tuviera ochenta años. Ir a la escuela en Miami también se convirtió en una auténtica pesadilla. No me refiero a la dificultad con el idioma, sino a las brutales bandas que estaban de moda a finales de los años 60. Las pandillas de ambos sexos prevalecían en la mayoría de las escuelas intermedias y secundarias de la ciudad. Solo por diversión, rodeaban a los estudiantes fuera del edificio y los golpeaban. Todas las mañanas y tardes, tenía que idear una estrategia diferente para evitar tener problemas.


Debido a la gran dificultad que enfrentaron mis padres para encontrar trabajo, al cabo de un año decidieron mudarse nuevamente. Las organizaciones religiosas de Miami estaban ayudando con el desbordamiento de refugiados cubanos al encontrar iglesias alrededor del país dispuestas a ser patrocinadores. La iglesia metodista nos conectó con una familia encantadora en la ciudad de Chester, Virginia. Mi padre consiguió un trabajo de inmediato, pero era casi imposible para cualquiera de nosotros comunicarnos con las personas que nos rodeaban. No podía entender a los maestros, así que pasé mi tiempo escolar dibujando rostros de presidentes encontradas en fotos que colgaban en las paredes del aula. Este aburrimiento consecuente fue la chispa que evidenció mi talento y mi amor por el dibujo.


Después de pasar un año en Chester, unos amigos nos convencieron de que nos uniéramos a ellos en Nueva Jersey, donde vivían muchos otros cubanos. Con tremenda vergüenza hacia nuestros patrocinadores por su gran generosidad, expresamos nuestra gratitud y nos fuimos a Hoboken. Para aquellos que no saben cómo era Hoboken en los años 60, era sin duda una de las ciudades más feas del mundo. Un edificio poco atractivo al lado del otro sin apenas espacios verdes. Fue una inmensa decepción entrar en este ambiente oscuro y depresivo después de vivir en lugares tan lindo como Cuba, Miami y Chester. Mis pobres padres se vieron obligados a trabajar en oficios muy alejados del cómodo estilo de vida de clase media que disfrutaban en Cuba. “Pipo”, como llamaba a mi papá, solo pudo encontrar empleo como un limpiador de pisos y de baños, en cuanto “Mima," una ama de casa durante toda su vida adulta, consiguió un trabajo en una fabrica de ropas cosiendo cremalleras. Mi hermana tuvo que dejar la escuela secundaria para trabajar y ayudar con los gastos de nuestra familia. Desde luego, no era lo que ninguno de ellos esperaba, pero era la única forma de sobrevivir. Aunque me preguntaba el propósito de mudarnos para un lugar tan deprimente y pasar por todas esas dificultades, no obstante, aun era un niño. Mi desilusión desapareció rápidamente después de hacer algunos amigos y encontrar mi primer romance.


Cuando me convertí en un estudiante de secundaria, el arte ya había influido en el curso del destino. El arte estaba en el centro de todo lo que hacía y después que fui premiado con varios trofeos en concursos de pintura, solo reforzó la decisión que esa iba ser mi futura carrera.

NACIMIENTO DE UNA NUEVA PASIÓN

Yo siempre quería ir a la universidad después de graduarme de la escuela secundaria, pero mis padres no tenían los medios. La única forma de superar el dilema fue en trabajar durante el día y los fines de semana mientras asistía la universidad por la noche. Todavía había un problema serio con mi plan: encontrar una universidad que pudiera pagar. Aunque mi control del idioma inglés era bastante débil, aun asi obtuve calificaciones satisfactorias para ser aceptado en una universidad cercana a casa. No era ninguna de las escuelas de arte de renombre a las que soñaba asistir, pero ofrecía un título en bellas artes. La escuela me familiarizó con muchas materias y conceptos básicos con los que no estaba familiarizado, una ignorancia derivada de la ineptitud de mi profesor de arte de la escuela secundaria. Irónicamente, la incompetencia de ese profesor se convertiría más tarde en una de las razones que me motivaron hacer una decisión de una carrera.


Aunque me inscribí en muchas clases de arte, la fotografía nunca fue una consideración. Simplemente no tenia el dinero para comprar una cámara. Esta justificación se evaporó rápidamente cuando estaba en el tercero año. Tomé un curso de Comunicación donde los estudiantes tenían que hacer una presentación basada en una experiencia personal. Un estudiante de último año en esa clase mostró fotografías de un viaje por Europa que el hizo  solo con su mochila. Esa fue la primera vez que mis ojos vieron fotos con tanta belleza y poder en una pantalla grande, imagenes impresionantes. El impacto fue tan significativo que comencé a ahorrar dinero para comprar una cámara. Casi un año después, había ahorrado lo suficiente para comprar una camera Nikon con una lente de 50 mm. Aunque mi interés por la fotografía creció a pasos gigantescos, no fue hasta seis años después, mientras estaba creando una serie de pintura foto-surrealista, llamada Display, que se convirtió en una parte integral de mi vida. Esta serie utilizó modelos humanos y requirió que el trabajo acabado pareciera una fotografía. Para lograr mi objetivo, no solo tenía que fotografiar todo el cuerpo de una modelo, sino también tomar de cerca las manos, pies, rostro, etc. La pregunta era: ¿Cómo podría mantener el mismo ángulo de visión para esas fotos sin tener que moverme? ? Era obvio que mi lente de 50 mm no era la herramienta adecuada para ese objetivo. En aquel entonces, la única solución viable era comprar varios lentes con zoom, y eso fue lo que hice. Nunca hubiera esperado que la necesidad de comprar lentes fuera el comienzo de una segunda carrera.

"Dale poder a tu mente para visualizar afuera del

paradigma de conformidad, hasta que

chispas de creatividad iluminen el camino."

(Lopez-Espina, 2016)

APRENDIENDO LO BÁSICO

Con el nuevo surtido de lentes, mi creatividad comenzó a fluir, pero la falta de conocimientos técnicos obstaculizó esa motivación. Era demasiado tarde para lamentar la estupidez de no tomar una clase de fotografía. Mis pinturas, por otro lado, me mantenían tan ocupado que no quería volver a la universidad. Busqué otro método de aprendizaje que gratificara y no interfiriera con mi trabajo. Afortunadamente, existían, y continúan existiendo, foto clubs cerca de la mayoría de las comunidades americanas. Un buen amigo me presentó el Try-County Camera Club en Nueva Jersey. En pocas palabras, me encantó la idea de aprender a través de concursos de fotografía. Los jueces y los miembros experimentados proporcionaron los detalles que quería comprender. No obstante, también es cierto que los foto clubs sofocan la creatividad si los fotógrafos no se apartan finalmente de ellos y de sus rígidas reglas. Yo siempre tenia que recordándome que la fotografía tiene que ser tratada como un arte y no solamente una habilidad técnica. Al igual que con cualquier medio artístico, las personas necesitan aprender cuándo y cómo romper las reglas para lograr algo único. Lamentablemente,  esa filosofía rara vez se fomenta o es promovida en la atmósfera de foto clubs. Independientemente de mi humilde opinión, extraño esas experiencias iniciales donde hice tantas buenas amistades, muchas de ellas facilitaron la via donde hoy camino.

UN ADN INDETERMINADO

Ya en mi adolescencia, la gente siempre me marcaba con diferentes títulos según el trabajo que hacía. Siempre me consideré como un artista visual con un enorme deseo de crear y con una gran deuda a mi maravilloso don. No obstante, permítanme también revelar que mi molécula de ADN aún no ha decidido en qué dirección deben enrollarse las cadenas. No hay ningún secreto, la pintura y la fotografía han estado en el centro de mi existencia. Aún así, pocos saben que me encanta esculpir, escribir, diseñar muebles, crear sitios web, presentaciones audiovisuales y abordar la arquitectura. Como ilustran los trabajos de este sitio web, no soy partidario de temas o técnicas específicas. Para mí, no hay nada más satisfactorio que romper las barreras latentes dentro de las vastas fronteras de nuestro proceso selectivo. Permítanme aclarar, siempre fui creyente que un profesional tiene que encontrar y seguir un estilo consistente. Sin embargo, sería una lástima desperdiciar las infinitas posibilidades de un talento permaneciendo apegado al mismo enfoque durante toda la vida. Todos los verdaderos artistas evolucionan experimentando con enfoques nuevos.

diseñado por Gil Lopez-Espina ©2013

UNA CARRERA SE DETIENE

A mediados de los años 80, en el pináculo de mi ilustrada carrera, y solo unas semanas después de recibir mi tercera gran critica del famoso periodico New York Times, tuve que dejar de pintar. Simplemente imposible de explicar con palabras cómo se sentía ese enorme vacío, pero duró casi veinticinco años. Terribles decisiones personales provocaron este desenlace, un resultado que solo se puede evitar si yo fuera un ser humano diferente. Sin mi principal pasión en la vida, dediqué toda mi atención a la fotografía. Una ventaja notable resultó de esta interrupción inesperada. Deje de sentir ese enorme estrés de mantener dos carreras activas y competitivas. Se abrió una amplia ventana para explorar más profundo una multitud de ideas fotográficas. A lo largo de este período, hice algo más que la mayoría de personas consideraría desaconsejable. Dejé de ir a museos y galerías. Tales experiencias solo me recordarían el talento que estaba desperdiciando y todas las oportunidades perdidas. No quería lidiar con la frustración; ya era bastante difícil.

UNA NUEVA OBSESIÓN

A medida que comencé a dedicar más tiempo a la fotografía, también comencé a enviar mis diapositivos a varias agencias de fotografía, editores de revistas y otras fuentes, incluyendo varios canales de televisión. Una tarea que llevaba mucho tiempo cuando consideramos que esas presentaciones podrían contener cientos de fotos y todas requerían tres etiquetas, una con un código de barras. Este proceso se volvió aún más exigente años después, cuando algunos de mis editores querían que escribiera artículos acompañados con las fotos colaborativas. Para una persona que nunca escribió mucho, eso fue un gran obstáculo, pero tenía que encontrar alguna manera.


Con inmensa dificultad y muchas reescrituras, terminé mi primera propuesta de artículo. A mí me pareció bien, pero para estar seguro le pedí a un amigo profesor de inglés que lo corrigiera; sus marcas rojas estaban por todas partes. Poco a poco aprendí a evitar la mayoría de los errores, pero nunca me resultó fácil. De repente, mi amor por la escritura se convirtió en otra pasión y mi herramienta favorita para transmitir lo que mis pinceles y cámaras no podían. Permítanme ser franco, no pretendo ser un escritor, aun siendo tan satisfactorio como mis talentos innatos. Ironicamente, una de mis primas lejanas era una escritora muy famosa, ella se llamaba Concha Espina.  Es francamente increíble que ella fue nominada veinticinco veces en veintiocho años para el premio Nobel de Literatura.  Concha dejó esta Tierra en 1955 sin querer dejarme ninguno de sus talentosos genes. Los escritos encontrados en este sitio web no son más que un humilde intento de transmitir a través de palabras los sentimientos que me vienen a la mente cuando menos espero.  También me gustaría mencionar que se pierde un poco cuando esas escritos son traducidas al español.

COMPARTIENDO EL REGALO

Sería indefendible no revelar una parte importante de mi vida. Durante muchos años, mientras mantenía dos carreras, también enseñé bellas artes. Hubo algunas razones para convertirse en educador. Primero, quería devolver lo que mi profesor de secundaria nunca me proporcionó por su falta de ética. Además, no podía pensar en otra profesión que ofreciera el mismo tiempo libre para permitirme continuar con mis carreras artísticas. Yo enseñaba durante el día, llegaba a casa y pintaba hasta después de medianoche y dormía por unas cuatro horas y media. Las actividades fotográficas también continuaron cada vez que podia; era una locura total, pero satisfizo mis hambrientos objetivos. Lo que nunca imaginé fue enamorarme de la enseñanza, mis alumnos y tener el inmenso privilegio de guiar el camino de la vida de tantas mentes jóvenes. Con el fin de diseminar toda el conocimiento dentro de mí, me pareció necesario ampliar la oferta de cursos. Enseñé diez disciplinas diferentes mientras creaba siete de esos planes de estudio. Al final, y con gran angustia, no tuve más remedio que jubilarme temprano de esa carrera. Las enormes demandas de mis otras profesiones fueron abrumadoras, además de la absurdas directivas ordenadas por la administración educativa. Simplemente se volvió demasiado para tolerar. Era ridículo que los maestros ya no pudieran darle una gentil palmada en la espalda a un estudiante para felicitar sus logros. Una estudiante que necesita ayuda con su trabajo tampoco podia quedarse con un maestro hombre después de la escuela. Los profesores de todo el país dieron los primeros pasos para erradicar el vínculo humanista y cariñoso que los estudiantes siempre han necesitado.

MUDANZA PARA UN PARAÍSO

En el año 2006, tomé la decisión más difícil de mi vida al mudarme para Brasil después de diseñar y construir una bella casa. Había muchas buenas razones para dar un paso tan radical, pero ninguna tan importante como tener la oportunidad de pintar de nuevo. Brasil brindó una maravillosa oportunidad para volver a embarcarme en un nuevo comienzo con mis pinceles, algo que extrañaba profundamente. Junto con la emoción, hubo muchos recelos. Dejé atrás a mi familia y a todos mis queridos amigos, además; tuve que cerrar Fototreks, la compañía de safaris fotográficos que fundé y trabajé tan duro para convertirla en una de las mejores del mundo.


La propiedad prístina frente al mar donde mi esposa y yo nos mudamos, es un paraíso legítimo donde abunda la tranquilidad y la naturaleza, ideal para pintar y ofrecer un entorno maravilloso para oportunidades fotográficas. Junto con los aspectos positivos esperados, tambien enfrentamos de inmediato una corrupción masiva de estafadores de todo tipo y tamaño. Como dice el cliché, podría escribir un libro, pero en este caso, sería más de dos volúmenes. Si algún dia quisiera escribir todos esos hechos devastadores, no tengo duda que sería un éxito de ventas.

Nuestra propiedad está tan alejada de la civilización, que no existe una dirección física, todos los que visitan tienen que seguir un extenso conjunto de instrucciones y viajar varios kilómetros a través de un camino de arena y barro. Muy diferente que los Estados Unidos, nada en este hermoso estado de Bahía es fácil, incluyendo tener una comunicación adecuada con el mundo externo. Después de vivir todos estos años aqui, este sitio web se convirtió en una realidad porque una nueva empresa erigió una torre cerca de nosotros con conectividad rápida a Internet. Ahora puedo cargar todos los archivos de este sitio web en el servidor en ves de usar un módem increíblemente lento de USB que me impedia compartir mi trabajo con el resto de la humanidad.  


Permítanme asegurar a las personas que están leyendo esta página, mi vida no ha sido tan caótica como parece. La confianza y el optimismo eterno siempre han jugado un papel imperativo para mantenerme enfocado. Incluso, aun si no fue revelado en ningún párrafo anterior, mi sentido del humor ha conservado la cordura, mientras que mis hijos de cuatro patas han proporcionado la mejor medicina de ansiedad para alegrar esos momentos de oscuridad.